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lunes, 24 de junio de 2013
Taj Mahal - The Natch'l Blues
Este disco me ha sorprendido un poco. Esperaba el típico disco de un bluesman ya entrado en años con sus típicas canciones de blues sin más. Bueno, no es del todo así. Ciertamente tiene canciones con la típica estructura de blues, como no puede faltar, pero es capaz de darle un poco de originalidad para que no resulte pesado, marcando a veces mucho la batería, "parones" y silencios, una armónica de vez en cuando, punteos de guitarra y sobre todo líneas de bajo muy muy notables. A pesar de ser un verdadero virtuoso con la armónica, hay que decir que Taj Mahal no le da un gran peso en la mayoría de las canciones.
Teniendo en cuenta que es un disco del año 68, y que por aquella época estaba resurgiendo el blues, se podría decir que fue de los primeros artistas en pasar del típico Delta Blues (más acústico y con gran peso de armónica), a algo más eléctrico y amplificado como es el Chicago Blues, aunque estas cosas siempre son bastante subjetivas.
Canciones como "Corinna", "She Caught The Katy And Left Me A Mule To Ride" o "The Cuckoo" tienen un estilo que recuerda mucho a Van Morrison, no sólo en las propias canciones, sino en general en la forma de cantar del señor Taj Mahal.
Además está la canción "You Don't Miss Your Water ('Till Your Well Runs Dry)", que es una balada con un toque soul muy muy chulo. Y para seguir con el soul está "Ain't That A Lot Of Love", que me trajo a la mente al fantástico James Brown, por la voz (muchos gritos y muy sentida) y por los arreglos de trompetas y saxos de fondo.
Yo diría a modo de conclusión que se trata de un disco de transición, entre algo más acústico y típico de los años 30, a algo más eléctrico y moderno de los años 70, y además, a pesar de que es un disco de blues técnicamente hablando, tiene claras influencias de soul, aunque sea sólo en 2 ó 3 canciones (no hay mas que verle de joven para darse cuenta de que el soul era muy influyente en él). Un disco interesante para escuchar y creo que poco habitual. Yo por mi parte estoy seguro de que ahondaré un poco más en el trabajo de este bluesman. A lo mejor descubro así alguna joyita oculta.
domingo, 23 de junio de 2013
Muddy Waters - Hard Again
Muddy Waters es uno de los grandes del blues. Y este disco
es uno de los mejores que tiene. Lo más destacable es que tiene la famosa canción
“Mannish Boy” que ya es un clásico.
En general el disco tiene una presencia de la armónica bastante fuerte en casi todas las canciones que le da un toque muy especial, ya que al igual que actúa acompañando al resto de instrumentos, de repente hace un solo bastante virtuoso. Da gusto escucharla. También hay algún punteo de guitarra y arreglos varios. Todo muy clásico, pero le da un toque distintivo y de alguna manera disimula que lo que estás escuchando es, en muchos casos, básicamente la misma progresión de acordes una y otra vez, con algunos cambios como alargar algunos acordes mas de la cuenta, la línea de bajo, algunos riffs al principio o por mitad de la canción, un toque de piano, etc. Por cierto, cabe destacar la presencia del famoso Johnny Winter a la guitarra, que ya por sí solo es un grande, pues súmaselo a Muddy Waters.
Un aspecto que me ha encantado del disco es que al finalizar muchas canciones se les oye hablar, reírse .. vamos que se lo están pasando de puta madre mientras graban el disco, y eso se nota mucho. Como digo, no todo es lo mismo continuamente, hay alguna canción que de repente rompe con el estilo que llevaba hasta el momento, como ocurre con "I can't be satisfied", cuya columna vertebral es una guitarra slide, y todo bastante acústico. También destacar "I want to be loved" que usa un riff muy pegadizo que queda de lujo dándole un toque diferente al tema. Otra canción que hay que comentar es "Blues had a baby and they called it Rock N' Roll", más que nada por la letra que es la leche. Y por supuesto no me podía olvidar de "Mannish Boy". Es de esas canciones que tienen alma, y es eso mismo lo que le da ese "algo" que tiene de especial. Estos tíos están disfrutando tocando y cantando como nadie y lo plasman en la canción (no hay más que oír toda la cantidad de "Yeah!" que se escuchan). La canción es la más sencilla de todo el disco pero cuando la escuchas te teletransportas a otro lugar mucho mejor. Gracias Muddy.
Si te gusta el blues tienes que comprarte este disco, sin más.
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